Estoy hasta ahí mismo de entradas tristes. Porque las entradas tristes tienen salidas tristes, y pasillos tristes, y asientos tristes.
Y si la vida es como, al fin y al cabo, lo que ocurre en un cine la mayoría del tiempo a oscuras...
¿por qué no comprarse unas palomitas simplemente y sentarse a mirar a ver que pasa?
¿por qué esa angustía existencial por tirar del hilo, por pegar salitos para ver más adelante de lo que todavía se nos muestra?
¿por qué queremos correr siempre hacia delante?
A mi hoy me gustaría saber en concreto, como se sentiría una barquita que navega placidamente por un lago, sabiendo que a pocos metros más abajo del río le esperan unos rápidos y luego una catarata con 200km de descenso...Le haría una entrevista.
Será cierto eso de que el destino está escrito, de que por mucho que uno nade a contracorriente la catarata de 200km de descenso estará ahí y no habrá nada que hacer por evitarla ...
Mastico una palomita...
Vengaaaa.... valeeee! no me pongo tan catastrofista, cambiamos catarata por cosas buenas que nos pasaran, cosas buenas de verdad...
¿será cierto eso de que la vida nos sorprende, que hay cosas aun ahí acechando cosas fantásticas, cosas que jamás pensamos que nos iban a pasar a nosotros?
Yo no lo sé, yo creo en las cosas pequeñitas, en esas cosas como granos de arena que brillan y que nos pasan todos los días, pero que no sé,... a veces sacian el alma, y aunque son las únicas que valen, las únicas piedras del río que al pisarlas ayudan a cruzar al otro lado, al final, son como comerse un plato de carbohidratos: engordas, te sientes saciada de momento, pero el estómago enseguida se vacía y pide más (esta estudiado por la medicina) de hecho dicen que es mejor comerse una sopa porque el estómago tarda más en vaciarse de ella y la sensación de hambre tarda más en aparecer...
Yo
tengo
siempre...
hambre.
Demasiados carbohidratos de vida.
Las sopas también me gustan, pero no llenan de mariposas el corazón...
No hay comentarios:
Publicar un comentario